La Nueva EspañaLa fórmula es sencilla: gol de Bilic y los tres puntos se quedan en El Molinón. Así ha ocurrido en los dos últimos encuentros que el Sporting ha jugado como local, todo un orgullo para el delantero croata. «Estoy muy contento con el gol conseguido, pero más aún con la victoria del equipo. Los tres puntos premian el trabajo que hacemos de una forma extraordinaria cada día en Mareo. Tenemos que sumar ahora el mayor número de puntos posibles que nos asienten en la zona tranquila de la clasificación y, así, no sufrir en la segunda vuelta», explicó orgulloso el ariete.
Una alegría que se multiplica teniendo en cuenta la calidad del rival. «El Villarreal es un equipazo, a pesar de que no esté atravesando un buen momento en la Liga. Seguro que acabarán arriba, por eso sabe tan bien esta victoria», subrayó. La falta de acierto en las penas máximas quedó en esta ocasión en mera anécdota. Bilic explicó las situaciones: «Fue Preciado el que ordenó que el primer penalti lo tirara Rivera y el segundo lo chutase yo. Su portero ha estado especialmente inspirado en los dos lanzamientos, porque no se ve todos los días detener dos penaltis».
Bilic no quiso dejar pasar la ocasión de reivindicarse como hombre gol del Sporting. «Me encuentro en un gran momento de forma en toda la temporada, tanto con mi selección como aquí. Llevo en Gijón varias temporadas y siempre acabo haciendo goles y espero que lo siga haciendo», explicó el goleador.
Momento Bilic
Ahí sigue el Sporting, aferrado a su nueva imagen de equipo sólido (tres jornadas sin encajar un gol) y bendecido por el estado de gracia de su técnico. Estaba el partido en vía muerta, después de media hora de la nada más absoluta, cuando Preciado decidió que era el momento de Bilic. Y vaya si lo fue. En poco más de veinte minutos, el croata peinó el balón que derivó en el penalti y expulsión de Gonzalo. Acabó remachando el lanzamiento de Rivera y despejado por Diego López. Pudo coronarse con un segundo gol, pero esta vez el portero del Villarreal salvó la segunda pena máxima. En eso se resume la segunda parte. Claro que antes del descanso, el Sporting le había dado un meneo al Villarreal, un equipo que ha perdido el duende de las últimas temporadas.
El arranque del partido fue revelador del estado de los dos equipos. Un Sporting fresco, atrevido, que robaba el balón muy arriba y lo ponía rápidamente en las botas de sus ardillas ofensivas o del siempre hambriento Barral. Enfrente, un Villarreal amuermado, con sus jugadores más veteranos sobrepasados por la intensidad local y los jóvenes con falta de cuajo. Sólo Senna resistía en el centro del campo, la línea sobre la que pivotó la mejor etapa de la historia del Villarreal. Cani resultaba intrascendente, Bruno era un amigo para el Sporting y Pires parecía más interesado en los líos que en el fútbol.
Rivera, tan atento como siempre a todos los detalles, agradeció volver a tener a su lado a Míchel. Después de unas cuantas combinaciones, ésa parece la pareja ideal para el mediocentro. Con ellos en su línea todo es más fácil. Los balones llegan rápido y bien a las bandas o a los dominios de De las Cuevas. El Sporting controló totalmente la situación en esos primeros minutos y amagó con varias llegadas bien armadas y mal finalizadas. Aun así, hubo oportunidades, aunque tuviesen que llegar a balón parado. Porque ahora resulta que el que domina esa faceta es el Sporting. Con Botía y Gregory todo es más fácil, aunque ayer sus cabezazos no encontrasen el destino adecuado.
Tuvo que equivocarse Diego López para que el Sporting rozase el gol de verdad. El portero despejó mal y el balón cayó a pies de Barral, que no se lo pensó. En dos zancadas se plantó al borde del área y, apurado por el cruce de Gonzalo, lanzó un remate que se estrelló en el poste izquierdo de López. No es que la producción ofensiva sportinguista fuese exagerada, pero pareció mucho comparada con la del Villarreal.
Las estrellas de la delantera castellonense no tuvieron la más mínima opción. Por una parte, sus compañeros nunca les encontraron, pese a que tanto Nilmar como Rossi se molestaron en caer a las bandas o buscar la espalda de los centrales. La única vez que lo consiguió, Nilmar se encontró con el banderín levantado del juez de línea, en una decisión muy controvertida. En cualquier caso, muy poco para todo un Villarreal, que echó por tierra en ese primer tiempo su aparente reacción de las últimas jornadas. A falta de recuperar a jugadores importantes, como Santi Cazorla, Valverde tiene trabajo para conseguir que su equipo responda a las expectativas.
Después de una primera parte tan movida, a ratos interesante, la gente esperaba que su equipo pusiera la puntilla al Villarreal, que había dado una inesperada sensación de mansedumbre. Pero el segundo tiempo, al menos durante la primera media hora, salió rana. El Villarreal tiró de oficio para atar más en corto al Sporting. Y como ahora el equipo gijonés tampoco se descompone así como así, los dos equipos se anularon. Fue uno de esos ejercicios que tanto valoran los entrenadores y tanto aburren a la gente. Fútbol control, miedo a equivocarse y ni una sola oportunidad que llevarse a los ojos.
El partido se volvió áspero, farragoso, sin continuidad por las continuas interrupciones. Al Sporting tampoco le fue mal así, ya que Juan Pablo iba camino de tomarse la tarde de descanso, tras el trabajo a destajo de Chapín. Pese al parón, Preciado no se volvió loco. Tardó más de lo habitual en mover el banquillo y cuando lo hizo recurrió a un simple cambio de cromos: Bilic por Barral y a ver qué pasa. Bastaron siete minutos para comprobar que el cántabro sigue sembrado. Bilic peinó un envío largo para la carrera de De las Cuevas, que ganó la espalda a Gonzalo. Cuando iba a rematar, el central enganchó la pierna del sportinguista: penalti claro y expulsión de libro.
El destino le iba a hacer otro guiño a Bilic. Relegado por Rivera como lanzador, el croata tuvo la ambición y la habilidad para adelantarse a todo el mundo y aprovechar el rechace de Diego López. Pleno para Bilic, que rentabiliza como nadie los minutos que le da su entrenador esta temporada. Desatascado el duelo, el último cuarto de hora tuvo toda la intensidad y emoción que había faltado hasta ese momento. El Villarreal, obligado a arriesgar en inferioridad, contó con la calidad de Ibagaza, que protagonizó la única jugada de la noche digna del equipo de El Madrigal. Se fue de tres rojiblancos en el centro del campo y habilitó a Llorente, que se plantó ante Juan Pablo con ventaja. El delantero vasco no suele fallar esas ocasiones, pero se topó con un portero en estado de gracia.
Salvado el único momento delicado del partido, el Sporting se dispuso a sentenciar. Pudo hacerlo Diego Castro, que no llegó por poco a un balón centrado por Luis Morán con la puerta vacía. Y tuvo todas las papeletas Bilic, que volvió a ser protagonista por partida doble. Primero recibió un codazo de Eguren en la disputa de un balón en el área. Clos Gómez no lo dudó y volvió a señalar el punto de penalti. Esta vez Bilic tiró de galones, pero con la misma suerte que Rivera, ya que Diego López adivinó la dirección, sin que Carmelo llegase a tiempo de rectificar.
Poco después salía la tablilla del cuarto árbitro con un descuento considerable, cinco minutos, y la inquietud volvió a El Molinón. La gente temió perder en el último suspiro lo que se había ganado a conciencia. Pero hasta en eso se han cambiado las tornas. El Villarreal lo intentó a la desesperada y el Sporting respondió como lo que es en estos momentos: con firmeza, sabiendo jugar con las prisas del contrario. Lo suficiente para alcanzar el pitido final del árbitro y celebrar por todo lo alto una nueva victoria que acerca al equipo al objetivo básico y le permite soñar con algo más. Mientas mantenga ese nivel de eficacia, nada le está vedado a este Sporting.
En la imagen Bilic, semitapado por el poste, sigue la trayectoria del remate del gol, al igual que Diego López y Rivera.J.J.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *Bilic: «Ahora los rivales nos respetan»
Mate Bilic (23-10-1980) está contento porque en los 24 minutos que actuó logró el tanto del triunfo del Sporting, lo que combinado con los otros resultados coloca al Sporting a un punto de los puestos de competición europea. El croata considera que ahora todos defienden y también atacan, y por eso llevan ya 20 puntos en la Liga.
–¿Cómo vivió el partido ante el Villarreal?
–Le teníamos miedo, porque tiene diez internacionales, pero se hizo un trabajo de equipo extraordinario. Además, debo estar contento, porque marqué el gol del triunfo. Al principio desde el banquillo sufría mucho, porque se veía que jugábamos bien pero faltaba rematar a portería. Luego, en la segunda parte, fuimos a por el partido con sentido y cabeza, y aprovechamos las ocasiones para ser justos vencedores.
–¿Qué les preocupaba más del adversario?
–Teníamos la misión de no dejar jugar al Villarreal en el centro del campo. Recordaba que el año pasado hicimos un gran partido, pero ellos llegaron en una ocasión y nos derrotaron. Ahora logramos anularlos, tampoco nos crearon muchas ocasiones de gol, y al final ganamos 1-0, aunque debimos marcar más.
–Desaprovecharon dos penas máximas.
–Creo que las lanzamos bien, tanto Rivera como yo, pero Diego López es un grandísimo portero y encima mide dos metros. En el primero estuve atento al rechace para ganar a la defensa y fue el clásico gol del delantero centro. Agradezco que el entrenador me elogiara por estar listo para rematar. Y en mi penalti creo que el portero se encontró con el balón. Fue una pena, pero al instante ya pensaba en marcar otro. Otros grandes jugadores, más importantes que yo, fallaron penaltis, y no pasa nada. Estoy preparado para tirar el próximo sin ningún tipo de dudas.
–¿Qué cambió del equipo del año pasado que perdía al de ahora que gana todo en casa?
–Tenemos más solvencia defensiva, porque estamos más juntos todos, y desde arriba, corremos mucho y ayudamos haciendo un trabajo defensivo extraordinario.
–Explíquese más...
–El año pasado éramos más atrevidos a veces, pero el equipo se partía en dos. Ahora se han juntado todas las piezas. Se nota que jugamos como tiene que ser un verdadero equipo, sabiendo la pauta de cada momento para defender o atacar. Creo que ahora los rivales nos respetan más por la forma de jugar y los resultados que llevamos. Tiene mérito. Se vio cómo el Villarreal no vino al inicio por el partido y nos esperaba atrás.
–Lleva tres goles en la Liga y uno en la Copa. ¿Qué reto se marca?
–Siempre uno más que la pasada campaña, que fueron 12, y para ello en cada entrenamiento me preparo a tope para jugar y marcar. No conozco a ningún jugador que no quiera jugar. Desde que llegué al Sporting estoy haciendo goles, y siempre busco mejorar.
–Celebró su tanto mostrando la Virgen de Medugorje.
–Siempre llevo esa camiseta debajo porque soy católico creyente y esa Virgen es muy importante para mucha gente. Es como la Santina para los asturianos. El gol también se lo brindé a mi familia, a la afición, que tanto nos apoya, y al trabajo de los compañeros y el equipo.
–¿A qué aspira este Sporting?
–Lo primero es asegurar la permanencia, que es sagrado. Luego, ya veremos. Esto es muy largo y hay que sumar los máximos puntos de estos partidos antes de Navidad para poco a poco mantenernos en zona tranquila. Ahora te ves muy bien en la tabla, a un punto de Europa, pero lo importante es en la última jornada estar en un puesto interesante.
–Y con Croacia ya cumplió el sueño de jugar...
–Ser internacional en el Sporting es algo increíble, y un orgullo formar parte de la selección de mi país, que está entre las diez mejores. Felizmente, jugué dos partidos y marqué goles, y seguro que estaré en más convocatorias.
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