
Gijón, J. E. C.
Después del sibilino aviso que dio ayer el máximo accionista, José Fernández, y los buenos movimientos del consejo que preside Manuel Vega-Arango, todo indica que Mate Bilic se va a sentar a negociar la renovación como le pide el Sporting. En el caso de Míchel, parece que hasta el lunes no habrá movimiento del Birmingham por insistir en la compra, pese a que el jugador es muy del agrado del manager y entrenador McLeish, aunque también el Sporting le quiere renovar y mejorar su contrato.
La realidad es que el equipo Al-Wahda, que no disputa una Liga competente, pretendía un fichaje de la Liga española, considerada por muchos la mejor del mundo, para llamar la atención en los Emiratos Árabes. Un entrenador austriaco que entrenó al Rapid de Viena antes de llegar allí Bilic fue quien pidió al croata porque sabe cómo juega y conoce su profesionalidad, y más después de haber marcado 14 goles en España. De ahí vino esa oferta «mareante» para el delantero, de 1,2 millones de euros netos, más casa, coche y primas por objetivos. Pero Bilic también, tras la euforia del momento, valora mucho su calidad de vida y la de su familia en Gijón; y como el Sporting le ofrece sentarse a renovar, tiene confianza en que el club hará un esfuerzo máximo para compensar su fidelidad.
Todos estos planteamientos se vendrían abajo si al final el Al-Wahda pone sobre la mesa los tres millones de la cláusula de rescisión del croata y no sólo los dos que ofreció. En ese caso el traspaso sería inevitable.
En cuanto a Míchel, el jugador está afectado por un protagonismo que no buscó y se intenta centrar en rendir al máximo con el Sporting. Otra cosa es que el técnico McLeish le haga llegar mensajes de que en la Liga inglesa haría un gran papel con su juego de pases largos y se promocionaría mucho más.
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