"Es un lujo que Barral o yo estemos en el banquillo", dice La historia nunca se olvida y Mate Bilic (Split, 1980) tiene la suya ligada, de forma irremediable, al Zaragoza. Un club que forma parte de su pasado. El delantero balcánico aterrizó en la Liga de las estrellas, hace ya ocho años, por medio del club maño. Pero en Zaragoza no encontró confianza. Sólo cesiones y una atmósfera demasiado turbia para un diamante por pulir. Ironías del fútbol, Marcelino García, actual técnico del Zaragoza, sí que supo sacarle rendimiento durante su primera etapa en Gijón. Mañana, el croata tiene muchas posibilidades de salir de inicio.
-El Zaragoza, el equipo que le dio la oportunidad de venir a España, visita mañana El Molinón. Le vendrán a la cabeza muchos recuerdos, ¿no?
-Sí, es un partido muy especial porque me hace recordar que hace ocho años llegué a España por primera vez para jugar en un club muy grande. El Zaragoza me dio la oportunidad de debutar en la Liga española y después de tanto tiempo me reencuentro con ellos. Pero esto es fútbol y los sentimientos se quedarán fuera cuando el balón comience a rodar. Espero poder jugar y marcar algún gol.
-Allí no tuvo demasiada continuidad, ni tampoco la confianza de los técnicos. ¿Le queda alguna espina clavada de su paso por allí?
-Bueno, no tuve continuidad porque hubo muchos cambios. En sólo un año pasaron cinco entrenadores por allí. Aquella temporada no confiaron mucho en mis posibilidades, pero le estoy agradecido, sobre todo a la afición, porque siempre estaba a mi lado y, por supuesto, a la gente que me trajo a España. Aquel año no tuve mucha suerte, pero forma parte del pasado. Nosotros tenemos que concentrarnos en sumar tres puntos y nada más.
-Paradójicamente, se va a reencontrar también con Marcelino en El Molinón, uno de los técnicos que más rendimiento le sacó en una temporada -marcó quince goles- y que ahora dirige al Zaragoza.
-Sí, son dobles sensaciones. Me encuentro por primera vez en Primera División con Marcelino, que es un magnífico entrenador y que en aquella temporada supo sacar lo mejor de mí y de nuestro equipo. Fue inolvidable porque estuvimos muy cerca del ascenso. Nos encontraremos y nos saludaremos, pero yo quiero ganar y durante noventa minutos dejaremos nuestra amistad a un lado.
-Este Zaragoza se parece poco o nada al que usted conoció, sobre todo a raíz del descenso de categoría.
-No tiene nada que ver con el que viví yo. De todas formas, creo que el Zaragoza ha fichado bien y tiene muy buenos jugadores. Últimamente no tienen fortuna con el tema de las lesiones, pero de ellos puedes esperar cualquier cosa.
-Vienen de una extraña derrota ante el Valladolid en La Romareda.
-Sí, pero creo que todavía no le han cogido el tono a la competición y esperemos que no lo hagan el jueves -por mañana-. Seguro que cuando pase más tiempo se verá un rival muy duro y, sabiendo cómo trabaja Marcelino, seguro que lo hará muy bien en la Liga. Pero nosotros nos encontramos en un buen momento y esperamos sumar tres puntos.
-A nivel personal, sobre todo conociéndole, tendrá muchas ganas de inaugurar ya su cuenta de goles.
-Primero espero jugar. Nunca tuve problemas para marcar goles, sólo es cuestión de jugar. Un delantero necesita minutos para marcar y eso espero hacer frente al Zaragoza.
-Mañana tiene una buena oportunidad para jugar. Preciado dejó entrever la semana pasada que iba a hacer cambios para no sobrecargar a la plantilla con tanto partido.
-No me conformo con eso, con dar descanso a los demás. Aunque haya rotaciones por la cantidad de partidos que hay esta semana, independientemente de que vaya a jugar o no, siempre tengo espíritu ganador. Quiero jugar de inicio, que el equipo gane y marcar goles. Siempre he sido así. Es mi pensamiento.
-Lo que parece claro, sobre todo por la idea que mantiene Preciado con usted y Barral, es que jugará en muchas fases de la competición. Ninguno de los dos se lo pone fácil al entrenador.
-Me parece que va a ser así, que nos vamos alternar, eso siempre dependiendo del rendimiento que ofrezca cada uno. Los dos hicimos muy buenos números el año pasado y esperamos poder repetirlo. Es un lujo para el Sporting que cualquiera de los dos esté en el banquillo, pero seguro que vendrá un día en el que podamos jugar juntos.
-¿Qué lectura hace del empate frente al Valencia?
-Fue un partido duro porque ellos tienen un gran potencial arriba, pero sabíamos que podíamos sorprenderles atrás y creo que hicimos las cosas francamente bien. Aguantamos con uno menos, gracias a un esfuerzo enorme, y luego llegó el premio. Si hubiéramos tenido diez minutos más, creo que, incluso, podíamos haber ganado el partido.
-Su salida coincidió con un buen momentos de juego del equipo en ataque.
-Sí, les creamos bastante peligro arriba durante esos minutos y eso que estábamos con uno menos.
-Hasta dispuso de una buena ocasión para marcar.
-Hice un desmarque en profundidad, pero no tenía ángulo de tiro y el portero me cerró muy bien. Pero cada día me encuentro mejor y espero hacer muchos goles.
-Le amargaron la noche a Villa, quien, curiosamente, también estuvo en el Zaragoza.
-Es un buen amigo, coincidimos allí en pretemporada y le deseo toda la suerte del mundo, pero ya sabe que, cuando juega contra nosotros, defendemos los colores del Sporting a muerte.
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