lunes, 12 de enero de 2009

Solidaridad rojiblanca


Los jugadores del Sporting visita a los niños ingresados en el Hospital de Cabueñes para hacerles entrega de regalos
Se cambiaron las tornas. Acostumbrados a que sean ellos quienes les animen, los jugadores del Sporting se enfundaron ayer la camiseta del aficionado para dar ánimos a sus más fieles seguidores: los niños. Una amplia representación de la primera plantilla rojiblanca visitó ayer a los niños ingresados en el Hospital de Cabueñes para, en colaboración con El Corte Inglés, hacerles entrega de juguetes y obsequios.

A su llegada les aguardaba José Antonio Vecino, director médico de Atención Primaria que les transmitió un mensaje antes de verse las caras con los chavales. «Dentro de unos años estos niños no se acordarán de los médicos, pero sí de que un día les visitaron los jugadores del Sporting», afirmó.

Tras estas palabras los jugadores se dirigieron hacia los ascensores para acceder a la sexta planta, donde se encuentra Pediatría. Allí les esperaba Quique Sánchez, de tres años, que había recibido el alta médica horas antes tras haber tenido un accidente de tráfico que le dejó dañado el ojo y el pómulo. Pero no quería irse de Cabueñes sin ver a David Barral y cantando el himno oficial del jugador de San Fernando: '¡Dásela a Barral que mete gol!'

Sin embargo, Raúl Cámara fue el primero en acercarse a Quique para regalarle una bufanda rojiblanca, que de inmediato se colgó al cuello. Fue entonces cuando apareció en escena el gaditano, que con una sonrisa le alzó en brazos y le regaló un gorro del Sporting.

La expectación había llegado a la sexta planta, fotos, autógrafos sobre un álbum de cromos, sobre una bufanda... En la habitación 623 descansan Elías Fernández, de trece años, e Illán Fernández, de cinco. Elías recibió un juego de mesa de manos del croata Mate Bilic y manifestaba que «es increíble que te vengan a visitar y que se preocupen por ti. Siempre lo recordaré».

Aitor Álvarez, que padece una bronquitis, aún no conoce a Matabuena, ya que apenas tiene ocho meses. Sobre su cunita, el croata colocó una bufanda. El pequeño, no le quitaba ojo.

Llara Mora, de dos años, y su hermana, de seis meses, que padence un adenovirus, recibieron a David Barral entonando el himno del Sporting. Lograron sacar una sonrisa al gaditano, que se mostró encantado con esta visita a los niños.

Al final los padres eran los más satisfechos con la visita de los jugadores de Primera División. Los niños vieron a sus ídolos. Porque los futbolistas son eso, ídolos para los pequeños.





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