Las cofradías, en el pregón más multitudinario con Bilic, destacan el apoyo a la campaña por la vida de los obispos con las procesiones.
«El arcángel de los balcanes», Mate Bilic, leyó ayer el pregón literario que abre los actos de la Semana Santa, ante un templo de San Pedro abarrotado de fieles cofrades y seguidores rojiblancos. Y utilizó los colores del Sporting y de la ciudad, el rojo y el blanco, para hilar su intervención: el rojo por la sangre del calvario de Cristo y el blanco en su madre, María.
«Croacia y Asturias comparten el amor a María. Gijón es tierra de María», recalcó Bilic, el delantero croata que fue elegido como pregonero por llevar la imagen de la Virgen bajo su camiseta del Sporting, por sus repetidos signos de la señal de la Cruz al saltar a El Molinón y por haber obsequiado con un rosario a un adversario lesionado. «Un gesto de los suyos vale más que muchas horas de reuniones de planificación pastoral», recalcó Ignacio Alvargonzález, presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades Penitencias de Gijón.
Alvargonzález presentó a Bilic como «uno de los mejores puntales del ascenso» del Sporting a Primera División pero con el añadido de su religiosidad, que le convierten «en el crack de la coherencia» y la figura de la valentía». «Su ejemplo contrasta con la tibieza de los católicos», remató Alvargonzález.
Una tibieza que el presentador no tuvo en el inicio de su intervenció al señalar que las cofradías de Gijón, «en comunión con los obispos, respaldan la campaña para la defensa de la vida humana». La firmeza de Alvargonzález quedó clara al referirse a «los valores radicalmente innegociables» y de ellos el primero «la vida humana». «Nuestro compromiso con la vida es claro», añadió Ignacio Alvargonzález. «Las imágenes de la Semana Santa son el mejor canto a la vida auténtica nacida de la Pascua».
La junta mayor de cofradías y hermandades penitenciales no sólo se sumó a la campaña episcopal contra el aborto, sino que tuvo un gesto de agradecimiento para el arzobispo Carlos Osoro en su despedida de Asturias. «Tardaremos tiempo en olvidar su cercanía y su ejemplo que nos alientan», señaló Alvargonzález en referencia a Osoro. Sin olvidar la gratitud con el párroco de San Pedro, «que se ha volcado» con las cofradías, llegó el momento de presentar «a un pregonero de primera para una Semana Santa que quiere ser de primera». «Y pobre del que quiera quitarnos la ilusión», resonó en San Pedro como en El Molinón.
Y así se dio paso al único pregonero internacional, el más joven de cuantos leyeron en el presbiterio de San Pedro en el inicio de la Semana Santa, y el primer futbolista y deportista profesional que protagonizó «el más multitudinario» de los pregones con el templo abarrotado, donde también se contaban no sólo cofrades y sportinguistas, sino también visitantes y turistas.
Bilic, ante la emocionada mirada de su esposa, Emilia, y sin perder de vista a su pequeña hija, Carla, agradeció el honor del encargo con «respeto y temor», aunque advirtió de que no había vivido la Seman Santa gijonesa y que en su tierra las celebraciones eran diferentes, «la común herencia cristiana» le hacía sentirse próximo a los gijoneses. Y le llevó a hacer profesión de fe: «¡Quiero a esta ciudad!»
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