lunes, 15 de junio de 2009

El año después del ascenso


El Sporting experimentó un cambio radical en sus estructuras y economía después del regreso a Primera División, del que hoy se cumple su primer aniversario

El doble ascenso logrado por los dos primeros equipos del Sporting cumple hoy un año, en una fecha que quedó marcada en la historia del club gijonés.

El 15-J supuso el inicio de una nueva etapa, después de diez temporadas de travesía por el desierto de la Segunda División, periodo en el que la entidad sufrió las peores amenazas para verse afectada por la disolución de la sociedad.

Aunque el éxito deportivo fue doble, con los ascensos de los equipos de Preciado y Acebal, el principal efecto para el cambio en la sociedad lo provocó el retorno a Primera División del primer equipo rojiblanco.

Con el regreso a la Liga de las Estrellas, el Sporting tuvo como primera repercusión un incremento sustancial en el presupuesto, si bien la situación concursal obligó a confeccionar el pronóstico de un ejercicio económico con una diferencia favorable de seis millones de euros, para hacer frente a los primeros pagos. Por este motivo, en la primera campaña tras el paso por el 'infierno' todos los refuerzos fueron de coste cero, mientras que el principal desgaste económico fue el incremento del importe de las fichas, casi el doble respecto a las de la campaña anterior. Todo ello sucedió tres años después de ser admitido a trámite el proceso concursal.

El Sporting logró su sexto ascenso con tensión, en una temporada que tuvo algunos aspectos similares a la actual. Si en Castellón se vio todo perdido con la derrota de Castalia, el vuelco del partido de Mendizorroza, perdido por la Real Sociedad en el tiempo de prolongación. Fue una sensación parecida a la reciente de Valladolid.

La visita del Eibar llenó El Molinón, con un ambiente que empieza a ser habitual. El último se apreció en las gradas del vetusto campo gijonés con la visita del Recreativo.

Si el ascenso de hace un año cambió la estructura del Sporting, la permanencia de esta temporada proporciona una mayor solidez y unas posibilidades económicas que permiten pensar en algunas inversiones en jugadores, con algunas partidas destinadas a pagar traspasos. El último jugador que llegó a Gijón tras abonar una cantidad en concepto de traspaso fue Ismael, por quien el Racing de Ferrol recibió 180.000 euros en el verano de 2002.

En la temporada pasada se incorporaron Cuéllar, Camacho, Carmelo, Maldonado y Colin. Los tres primeros dieron un resultado bastante satisfactorio, mientras que el gaditano es una asignatura pendiente y el holandés fue un fracaso, sin ánimo de adaptarse a un estilo de trabajo como es el que aplica Preciado. Eso le costó dejar el club, lo que estaba previsto desde diciembre.

Los ecos del ascenso difícilmente se olvidarán en una afición ilusionada, que en Primera dio una lección y adquirió una repercusión que, aunque en Segunda ya la tenía, en la máxima categoría adquirió un mayor rango.

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